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Luis Fernando Acevedo - Trabajos en madera

Luis Fernando Acevedo heredó la vena artística de sus padres. Desde niño le gustaba la pintura, la madera, los materiales y las herramientas. Fue cuando estudiaba en el colegio que tuvo la oportunidad de realizar unos cursos mediante los cuales, más adelante, le ofrecerían una beca y de manera impredecible sería elegido para recibir capital semilla y hacer realidad su proyecto de grado dentro de su carrera de negocios internacionales, enfocado a los productos en guadua y el montaje de su taller con la maquinaria necesaria. 
En los cinco años que lleva trabajando en su taller, ha conseguido clientes que lo siguen y recomiendan sus trabajos, pues se le mide a cualquier reto, así no lo sepa hacer. Su lema es que cuando a uno le gusta algo, uno busca la manera de aprenderlo o conseguirlo. 
Luis Fernando elabora todo tipo de productos en madera para amoblar y decorar una casa, y utiliza maderas de árboles cultivados o piezas de madera de árboles caídos por tormentas, la mayoría se los llevan a su taller. Según las temporadas y el nivel de trabajo que tenga, contrata personal que le ayude en su trabajo, usualmente para lijar y dar acabados, y cuando los contratos son grandes, capacita a sus ayudantes para poder entregar en los tiempos acordados. 

 

John Jairo Zapata - Arriero – Herrador

John Jairo Zapata se considera un arriero de tiempo completo, de llevar cargas de café, mercados, remesas y mandados en general a lomo de caballo por trochas, también es herrador cuando le toca. Aprendió desde muy niño, andando y mirando a su papá y en la actualidad se dedica a cargar y manejar los animales como medio de transporte por las veredas aledañas a La Celia.
Le ha enseñado este oficio tradicional, a su hijo y sobrino que, si bien no son expertos, tienen la base más importante que es el cuidado del animal, la consideración que se debe tener, colocar la enjalma y amarrar bien la carga.
Del oficio de herrador, hace lo básico y lo aprendió para complementar su labor y poder solucionar en cualquier momento el cambio de herraduras de los animales. John Jairo las cambia cada 35 días y se toma su tiempo, lo hace para no maltratar al animal y “mantener los aplomos bonitos al caballo”. En el pueblo no hay más herreros.